Mensaje del Obispo de Arecibo, Monseñor Daniel Fernández Torres, para la Pascua de Resurrección

¡Cristo ha resucitado, verdaderamente ha resucitado! ¡Aleluya!

Y nosotros, “Fuimos, pues, con él sepultados por el bautismo en la muerte, a fin de que, al igual que Cristo fue resucitado de entre los muertos por medio de la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva”. (Romanos 6,4)

Y “Estas son las señales que acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas, agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien” (Mc 16,17-18).

Sabemos que en nuestros tiempos el demonio, que es padre de la mentira, intenta engañar a todos, llamando a lo malo “bueno”. Por eso, estamos llamados a “hablar lenguas nuevas”, proclamando la Verdad frente al veneno del relativismo moral, el materialismo y las ideologías como la perspectiva de género, que pretenden convertir al ser humano en su propio creador. Es la lucha contra el pecado y contra la serpiente, que sigue tentando a la humanidad con las mismas palabras que en el principio: “seréis como dioses” (Gn 3,5).

Por eso, en la pasada Cuaresma, convocamos a una Jornada Diocesana de Oración y Ayuno, en la que pedimos por los enfermos, por la protección de la vida desde el momento de la concepción hasta su muerte natural, por los matrimonios y las familias, por la protección derecho de los padres a educar a sus hijos según su fe frente a la ideología de género y por un aumento en las vocaciones sacerdotales y religiosas. Ponemos ahora estas intenciones a los pies del Resucitado, con la confianza en los frutos de la Jornada, fundamentados en el triunfo Pascual.

¡Feliz Pascua de Resurrección!