¡Estamos de FIESTA!
¿Cómo inicia la OPDH? Nuestra amada Ana Isel Echegaray, quien por más de 27 años forma parte del equipo administrativo de la organización, nos obsequia esta hermosa historia: “Aunque sacudas con fuerza el reloj de arena, cada grano caerá a su tiempo. No fuerces nada todo llegará.”– Autor Desconocido
Y justo este año se cumplen 30 años de aquella idea/inquietud que tenía una mujer de Dios, adelantada a su época, de cubrir las necesidades de una sociedad que cambiaba aceleradamente. Esa extraordinaria persona fue Sister Roberta Grzelak (RIP), Hermana de la Divina Providencia, que se preocupó de estudiar las necesidades de las mujeres y familias en tiempos de transición.
Junto a un pequeño grupo de colaboradores y con la bendición del entonces Obispo Monseñor Iñaki Mallona (RIP) se da a la tarea de incorporar lo que sería la Oficina Para la Promoción y el Desarrollo Humano,Inc.
Todo comienza con un sueño de empoderar a esas mujeres jefas de familia que son el sostén económico de su hogar, pero también el sostén moral. Poco a poco se van descubriendo otras necesidades y se añaden programas como, la necesidad de valoración positiva que tienen los jóvenes surgiendo talleres de Autoestima para jóvenes. También se necesita desarrollo de empresarios que ya no pueden depender de un empleador y deben comenzar su pequeño negocio. De la mano de esto van los líderes comunitarios que puedan desarrollar destrezas para mejoramiento de su comunidad. Ante la creciente ola de maltrato surge la necesidad de crear talleres y grupos de apoyo para las víctimas.
Cada paso dado en OPDH es una respuesta a una necesidad.
Tuvimos la dicha de contar con una persona visionaria, soñadora y hacedora de estos sueños como fundadora y como ejemplo a todo aquel que la conoció.
Ahora celebramos 30 años de ser proactivos encaminados a mejorar las circunstancias. Esa persona que miraba con amor al prójimo, que nos reconocía unas capacidades para renovarnos y renovar, la de la risa franca y contagiosa, es y será ejemplo digno de la Providencia de Dios. Sister Roberta, Hermana Roberta o simplemente tití Roberta, Puerto Rico entero tiene una deuda de agradecimiento por hacer de esta isla su lugar de acción y por ser más jibarita que todos nosotros.
¡Su sueño sigue dando frutos!
Ana Isel Echegaray








