Oficina de Comunicaciones
Diócesis de Arecibo
Cada año en Puerto Rico se asesinan 5,000 bebés de manera “legal” en las clínicas de aborto. De acuerdo con las estadísticas del Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC por sus siglas en inglés), tan sólo en el año 2018 se practicaron 619, 591 abortos legales en Estados Unidos y Puerto Rico. Esto es más de medio millón cada año.
La cifra de bebés asesinados en abortos es el doble de las cifras reportadas de Covid-19 en Estados Unidos desde que comenzó la Pandemia, al comparar con las 351, 127 muertes de coronavirus reportadas en viruscov.com .
Nos consternamos por cada muerte que trágicamente nos arrebata la vida de un ser querido en esta terrible Pandemia, pero cerramos el 2020 expandiendo la legalización del aborto a nivel mundial. Ayer, se legalizó el aborto en Argentina. Durante los esfuerzos por legalizarlo, falsamente se reclamó que no aumentaría los abortos, sino disminuiría las detenciones de mujeres por abortos ilegales. Eso no es la realidad de lo que ocurre en Estados Unidos en Puerto Rico.
Cada año, diversos grupos pro-vida rezan frente a las clínicas de aborto en los esfuerzos por salvar vidas. Los testimonios de las mujeres que se han arrepentido de abortar muestran cómo en muchos de los casos las mujeres buscaban un aborto porque parecía ser el camino más fácil ante la falta de ayuda. Los testimonios que desfilaron en el capitolio cuando se propuso el Proyecto del Senado 950, que pretendía poner ciertas restricciones al aborto en la isla para salvar vidas, demostraron que el aborto no sólo asesina a un inocente, sino que destruye a la mujer que convierte en madre de un niño muerto. Uno de los testimonios más impactantes fue el de la mujer que era la bebé adentro del vientre de su madre, que milagrosamente logró sobrevivir al aborto que asesinó a su hermano gemelo.
Recemos por las dos vidas que día a día se destruyen por lo que es el “crimen abominable del aborto”. Cada vida cuenta. En Palabras de San Juan Pablo II: “El Concilio no dudó en calificar el aborto como «crimen abominable». Ese juicio tan severo no sólo se funda en la palabra de la Revelación sino también en la de la razón del hombre. Incluso la ciencia confirma hoy el carácter humano del embrión, asegurándonos que, desde su concepción, es un ser original y biológicamente autónomo, dotado de un proyecto interno que se va actuando sin solución de continuidad, hasta alcanzar la madurez de su desarrollo. Precisamente por eso, vale para el embrión, lo mismo que para las personas ya nacidas, el mandamiento de Dios: No matar”.
Para ver el testimonio de la mujer que sobrevivió al aborto, acceda:








